Estados Unidos autorizó la venta de diluyentes de origen estadounidense a Venezuela, mediante la Licencia General 47 emitida por la Oficina de Control de Activos Extranjeros, para facilitar operaciones entre el Gobierno venezolano y PDVSA en Caracas, con el fin de fortalecer la producción de crudo pesado y asegurar grados exportables.
La medida habilita transacciones vinculadas con transporte marítimo, seguros, servicios portuarios y almacenamiento. Los diluyentes son esenciales para procesar crudos extrapesados y elevar la capacidad operativa nacional, un punto clave para la estrategia energética venezolana.
El análisis internacional destaca el reconocimiento del impacto del bloqueo. Como señaló teleSUR: “La autorización confirma que las sanciones distorsionaron el mercado energético internacional”.
El Gobierno interpreta la decisión como una apertura táctica que permite ampliar la producción y consolidar rutas de exportación durante 2026, en un contexto de creciente demanda global de crudos pesados.

